¿Vivimos en un país democrático?

El término democracia se remonta a la antigua Grecia, cuyo significado litoral es gobierno del pueblo. Por lo tanto, es el grado de participación efectiva del pueblo en la toma de decisiones públicas el que marca el nivel de democracia de un país. Y esta participación no cae del cielo, sino que depende de la existencia de unas instituciones que la propicien y de una ciudadanía activa e implicada.

 Existen muchas razones por las que pensar que no existe democracia en nuestro país. Es por ello, que miles de personas hemos tomado nuestras calles para exigir democracia real porque no nos sentimos representados por el régimen bipartidista que la ley electoral vigente mantiene. Porque entendemos que la democracia es incompatible con la presentación de docenas de imputados en las listas electorales, con la opacidad en la financiación de los partidos, con la falta de control del patrimonio de quienes dicen servir a los intereses públicos, o con las vergonzosas imágenes de parlamentarios ausentes de sus escaños. Y también, porque creemos, que tampoco se puede hablar de democracia cuando la propiedad de los medios de comunicación se concentra cada vez más en manos de los grandes grupos de presión que gobiernan nuestro país.
Miles de personas reclamamos, Democracia Real porque cada vez sentimos más indignación cuando vemos que a quien llama el presidente del gobierno para tratar de hacer frente a la crisis no es a los ciudadanos y ciudadanas que han perdido sus viviendas, a los que están en paro o a los pequeños y medianos empresarios que crean el 90% del empleo existente, sino a los banqueros especuladores y a los directivos empresariales que más naturaleza y empleo destruyen y a quienes utilizan los paraísos fiscales para evadir sus responsabilidades con el Estado y, por tanto, con todos nosotros que sí pagamos impuestos.
Reclamamos democracia tratando de conseguir que los políticos escuchen y den respuestas a los problemas del pueblo. Las políticas económicas que se vienen aplicando en los últimos treinta años constituyen de hecho una negación de la democracia porque generan unas condiciones de empleo y unos salarios tan bajos que condenan a millones de trabajadores y trabajadoras a la precariedad constante que les impiden vivir dignamente. Porque permiten que los bancos multipliquen sin límite la creación de deuda que esclaviza a familias y a pequeñas y medianas empresas. Porque se han privatizado capital y empresas públicas a precios de saldo y sin debate social alguno sobre su conveniencia o ventajas; porque han restringido el gasto social, privando a millones de personas de bienes colectivos de calidad para poner cada vez más servicios públicos en manos del negocio privado en contra de los deseos de la mayoría de la población, y porque han desarmado cada vez más a las instituciones públicas representativas cediendo su poder de decisión a los mercados y a grupos de presión para que así los grandes empresarios, los banqueros, los oligarcas del siglo XXI, impongan libremente su voluntad al resto de la sociedad. Y porque han aumentado escandalosamente la desigualdad, fortaleciendo el poder de las minorías más ricas y condenando a la exclusión cada vez a más millones de personas.
Y es la falta de democracia la verdadera causa que ha dado lugar a la crisis que estamos viviendo, porque ha dejado sin control a las finanzas especulativas y a los banqueros que han cometido todo tipo de fraudes y engaños.
Es completamente impensable, por lo tanto, que podamos resolver esta crisis si no se avanza decisiva y realmente hacia la democracia. Y es una mentira gigantesca que se vaya a poder salir de la crisis, como dicen nuestros gobernantes, con reformas laborales y de las pensiones, con políticas de austeridad y con más privatizaciones que lo que hacen es agudizar los problemas que provocaron la crisis y limitar aún más la capacidad de decisión de la ciudadanía, es decir, la democracia.
En España carecemos de democracia y para disfrutarla es imprescindible un firme compromiso de Estado para garantizar el efectivo disfrute de los derechos constitucionales al empleo decente, al ingreso de suficiencia, a la salud, a la educación, a una pensión digna y a la vivienda. Si la democracia empieza por cumplir las leyes, exijamos que se cumpla la primera de ellas, la Constitución.
Las mujeres y los hombres corrientes podemos cambiar el rumbo de la historia y podemos evitar que los poderosos impongan siempre a los demás sus intereses. Ahora se puede conseguir en España, y para ello necesitamos la unión de tod@s l@s ciudadan@s.
Fuentes: http://www.misrespuestas.com, “¿Qué es la democracia real?” José Manuel Naredo, “No hay democracia real sin democracia económica” Juan Torres López

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Acerca de chiclanatomalaplaza

Ciudadanos de Chiclana convencidos de la necesidad de un cambio social profundo
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4 respuestas a ¿Vivimos en un país democrático?

  1. milagros dijo:

    jajajajajajajajaajajajajajajajajajajajajajajaja como lo bana bototar ase plaga

  2. milagros dijo:

    macri es un plagaaaaa sedancuneta que se opero la caraaa<3

  3. milagros dijo:

    macri es el peorrrrrrrr

  4. milagros dijo:

    ahora si vamos a comer pan duro ya que se quejaban con cristina ahora vamos acaermuy bajoo locoooo jaj jodanse

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